Aunque exista una fuerte guerra contra los carbohidratos, lo cierto es que estos alimentos deben consumirse a diario porque nos ofrecen una gran dosis de energía, algo necesario para poder disfrutar de una salud fuerte. Lo mejor es que, si queremos mantener la línea, limitemos su uso a la primera mitad del día, es decir, durante el desayuno y el almuerzo pues, por la tarde, es más complicado que se usen sus calorías y, por tanto, más habitual que se queden almacenadas en forma de grasa saturada.
Así pues, lo mejor es que optes por incluir hidratos por la mañana, a la hora del desayuno, y que durante el almuerzo también incluyas alguna ración, aunque sea de 50 gramos, para aportarle al organismo la energía necesaria para funcionar correctamente. Pan, arroz, pasta o cereales son algunos de los alimentos de este grupo que deberás tomar cada día para vivir de forma sana.